“La multitarea es un mito.”~ Daniel Levitin.

Publicado 26 Oct 2017, 1:17 pm

“EL FUNDAMENTO DE LA MÚSICA.” PARTE 11.

Música y Ritual.

La música ritual ha de ser repetida de la misma manera, en más o menos idénticas circunstancias, cada vez que se lleva a cabo el ritual. Si lo haces bien, estás, se supone, en consonancia con las pautas y el orden del universo, pero ¡ay de ti si metes la pata! Según los textos sagrados hindús, el canto correcto de una raga puede resultar fatal para el cantante. Los chamanes apaches corrían el mismo riesgo si desafinaban. En Polinesia, un intérprete descuidado puede ser ejecutado. En el contexto de un ritual, no hay concepto de creación «original» de una pieza de música, de un compositor, de una primera interpretación. Se considera que tal música ha estado siempre ahí, que existe ajena a la historia, como un mito. Nuestra tarea como intérpretes y participantes es simplemente mantenerla viva. En este sentido, la música y los rituales son parte de lo que mantiene el mundo en movimiento.

Por lo que sabemos, el sonido de una interpretación de la música de Mozart en su época sonaría más o menos intolerable a nuestro oido.

El apremio por la notación musical, especialmente de la música que iba a ser usada en rituales, surgió naturalmente de una necesidad de poder ejecutarla con absoluta precisión antes de interpretarla para los dioses; la música tenía que ser tocada correctamente, y de la misma manera cada vez. La música escrita es así un medio util para mantener la continuidad, pero puede también reprimir el cambio y la innovación. El estricto ordenamiento de la música fue originalmente un derivado del control teocrático e incluso politico. La notación musical es bastante precisa, pero es  también imperfecta, no es un «registro» exacto de una pieza musical. En cualquier clase de notación se pierden muchos matices de expresión, textura o emoción, que son imposibles de transcribir. Sin embargo, si los símbolos y las notas escritas van acompañados de instrucciones orales y algunos ejemplos y explicaciones físicas, uno puede imaginarse que esa música ritual podría mantenerse igual y ser transmitida intacta en su mayor parte. Se la supone curativa; su ingrediente social y espiritual se mantendría. Pero si ese hilo didáctico se rompe, sí lo único que queda es música escrita, entonces habra muchas conjeturas que hacer, y el legado transmitido puede acabar pareciéndose poco o nada al original. Esa imprecisión no es mala para la música, pero no sirve al interés de las autoridades. Por lo que sabemos, el sonido de una interpretación de la música de Mozart en su época sonaría más o menos intolerable a nuestro oido, podemos tocar las mismas notas, pero hemos modernizado las piezas de Mozart y muchas otras formas musicales, para hacerlas aceptables a la sensibilidad contemporánea. Hasta los instrumentos mismos han cambiado; y en muchos sentidos esto es lo que ha permitido que la música sobreviva y siga teniendo cierta difusión. De manera parecida, apartar la música litúrgica de su latín original —una lengua que ya casi nadie entiende— le quita algo de su poder y su misterio. Cuando los himnos son escritos en lenguas que todo el mundo habla, la iglesia pierde inevitablemente algo de su poder cósmico.

Continuará …     

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